sábado, 5 de abril de 2014

Cuestiones de bioética

Bioética

Estudiaremos en esta entrada algunas repercusiones del ámbito de la medicina. Estas cuestiones suscitan dilemas morales tan complicados y específicos que reclaman la creación de una ética específica: la bioética.

La bioética es la rama de la ética que se dedica a proveer los principios para la conducta correcta del humano respecto a la vida, tanto de la vida humana como de la vida no humana (animal y vegetal), así como al ambiente en el que pueden darse condiciones aceptables para la vida.

A diferencia de la ética médica, la bioética no se limita al ámbito médico, sino que incluye todos los problemas éticos que tienen que ver con la vida en general, extendiendo su campo a cuestiones relacionadas con el medio ambiente y al trato debido a los animales.

Las cuestiones que una bioética debería considerar son muchas, sobre todo en una época como la nuestra de constante investigación genética y de adelantos y éxitos médicos. Por eso, debe intentar dar respuesta a cuestiones como las siguientes: ¿tienen los padres autoridad ética para decidir el sexo de sus futuros hijos?, ¿es lícito alterar la dotación genética de los que todavía no han nacido, auque ello pueda favorecerles? Por otro lado, ¿es éticamente correcto modificar y hasta crear nuevas especies animales alterando su determinación genética?, ¿y si ello contribuye a mejorar caracteres de estas especies que las hacen más beneficiosas para el ser humano, como por ejemplo, ovejas que den más lana o animales de carga más fuertes y longevos?, ¿deben introducirse restricciones a la experimentación animal y humana, aunque ello suponga un retraso en las investigaciones médicas?

Si queréis leer más sobre el tema os recomendamos la reciente entrada publicada en nuestra pestaña "Lecturas", titulada "G. Lipovetsky, El crepúsculo del deber".



viernes, 4 de abril de 2014

Problemas éticos actuales

En este apartado vamos a plantear brevemente algunas cuestiones particularmente problemáticas e importantes en el campo de la discusión ética y moral. Aunque sería posible incluir aquí muchas cuestiones conflictivas con las que debe  enfrentarse la ética actual, nos tendremos que limitar a unas pocas: moralidad y legalidad, problemas ecológicos, cuestiones de bioética, la pobreza en la globalización y la relación entre felicidad y justicia ante el ploralismo. En esta entrada hemos querido responder sistemáticamente a los problemas sino que plantean para favorecer así la reflexión.


La moralidad y la legalidad

Entre la moral y el derecho existe una gran proximidad, pues aunque son ámbitos distintos, tanto la moral como el derecho positivo son códigos normativos que regulan la acción en el seno de una comunidad. Sin embargo, a pesar de la cercanía que existe entre estos dos ámbitos, no deben confundirse: ni la moral tiene carácter legal, ni las leyes constituyen la moral de una sociedad.
Mahatma Gandhi
Entre moralidad y legalidad existe una diferencia fundamental. Mientras que las normas legales sólo exigen un cumplimiento externo, las normas morales requieren la adhesión interior y el convencimiento personal. Dicho con un ejemplo quizá resulte más claro. Quien no agrede a sus conciudadanos porque hacerlo es delito, pero no está íntimamente convencido de lo reprochable e incorrecto que sería hacerlo, tiene un comportamiento legal, pro no moral. Al consistir la legalidad en un acatamiento externo y la moralidad en una convicción interna, es posible argumentar que, mientras que la moral es autónoma (mi propia conciencia impone las normas que debo acatar), el derecho es heterónomo (las leyes que estoy obligado a obedecer me son impuestas desde fuera). Por eso, también la moralidad sólo es posible desde el supuesto de la libertad, y la legalidad, en cambio, lleva implícito cierto grado de coacción, pues las leyes pueden y deben hacerse cumplir por la fuerza, cuando sea necesario.

Aunque moral y derecho sean ámbitos distintos, es evidente que entre ellos se da (y es bueno que se dé) una relación. Las leyes de una comunidad deben responder y reflejar, en la medida de lo posible, la moral de esa comunidad. Y además, la moral constituye el lugar indicado para analizar, criticar e intentar transformar el derecho que regula las relaciones entre los miembros de la sociedad. Sin embargo, en esta relación pueden  producirse conflictos que la filosofía y la ética deben analizar. Por ejemplo: si se reconoce el carácter heterónomo de la ley jurídica, ¿tenemos derecho a oponernos a ella porque difiere de nuestros principios morales?, es decir, ¿podemos leegítimamente desobedecer las leyes de nuestra sociedad? Si una ley ha sido aprobada democráticamente, ¿podemosrebelarnos contra ella porque nuestra conciencia moral no lo exige? Si no podemos, ¿de qué otro modo debe la éticacriticar y transformar el derecho? Con un ejemplo concreto quizá sea más sencillo responder a estas preguntas: en los países donde existe el servicio militar obligatorio, ¿es defendible moralmente la insumisión? Aunque esta obligación se oponga a nuestros principios pacifistas ¿podemos desobedecer una ley aprobada democráticamente?, ¿debemos asumir un castigo por ello?

lunes, 31 de marzo de 2014

La condición ética del ser humano

La moralidad es una dimensión constitutiva e inexcusable del ser humano ("somos morales aunque no lo queramos, somos morales porque somos humanos"). El fundamento de esta moralidad reside en la libertad y la dignidad humana. Esta última es la razón del respeto entre personas.

Mediante los hábitos, las acciones morales forjan el carácter y crean el modo de ser de cada uno. En ellas todos tenemos en cuenta cuatro factores determinantes: la intención, la deliberación, la decisión y el resultado. De estos, el más importante y es el último pero también destaca la deliberación la cual se expresa en juicios de valor.

Es de suma importancia hacer notar que la acción ética tiene siempre un fundamento. A lo largo de la historia algunos intentos de justificación se han fundado en la divinidad o las exigencias de la naturaleza o la sociedad.

Antes hacíamos referencia a que uno de los fundamentos de la moralidad es la libertad. Ser libre consiste en no estar determinado o impedido por factores externos y en decidirse según el modo de ser racional. Una ética surgida de la libertad define el deber como la vinculación que una persona establece entre sus fines y los medios para lograrlos. Es lo que conocemos como responsabilidad, la otra cara de la libertad. La responsabilidad convierte al individuo en ciudadano, alguien que participa en el discurso colectivo sobre la justicia y la alienta con sus valores e ideales.

Cada persona tiene su valor

En el texto siguiente trata de mostrarse la dignidad de cualquier ser humano. A distancia, todas las personas parecemos iguales e intercambiables, pero si nos acercamos lo suficiente comprobaremos cómo "cada persona brilla con luz propia". Así, unos resplandecen mucho; otros, poco, y, en definitiva, todos merecen respeto.

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. 

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos, 
-El mundo es eso -reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirar sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Galeano, E.: El libro de los abrazos.