G. Lipovetsky, El crepúsculo del deber.
La ética de la experimentación médica se planta a medio camino del realismo y del absolutismo moral, es la búsqueda de un compromiso entre interés individual y bien colectivo, bienestar de los sujetos e imperativos de la ciencia, libertad individual y libertad científica. Compromiso que, sin embargo, pretende ser intransigente en cuanto al respeto de las normas humanistas, la bioética se niega a justificar la inmoralidad que implica la experimentación en el hombre en nombre del fin superior que es la mejora futura de la salud. No se trata de acomodarse a una doctrina del mal menor sino de actuar de manera que la "inmortalidad" consustancial a la experimentación en el hombre se vuelva casi "desdeñable", moralmente aceptable a los ojos de la persona individual, no se trata de eliminar todo riesgo sino de fijar fronteras al máximo de riesgos admisibles, de determinar límites a lo que un investigador puede proponer a consentimiento de otro.
Sea cual sea el interés científico del proyecto, en el orden terapéutico, los riesgos admisibles no deben superar en gravedad los riesgos de la evolución natural de la enfermedad, el balance riesgo-beneficio debe ser siempre aceptable, los enfermos no deben ser utilizados para ensayos que no conciernan su propia enfermedad; cuando los que se someten a experimentos son voluntarios sanos, deben ser expuestos sólo a riesgos mínimos. Exigencia de consentimiento libre y consciente, límite que se puede proponer a los sujetos que participan en una investigación, fijación de una frontera del máximo de riesgos admisibles, sometimiento de los protocolos experimentales a comités independientes especialmente designados a ese efecto: la filosofía de la investigación es un humanismo pragmático que yuxtapone firmeza del principio de respeto de la persona y flexibilidad exigida por el progreso científico, se niega a transformar al hombre en cobaya pero también a privarse de un medio necesario para el desarrollo del saber y la utilidad colectiva.
Gilles Lipovetsky, filósofo francés, es uno de los autores contemporáneos que más atinadamente ha reflexionado en torno a la nueva ética o ética de la sociedad postmoderna. Además, ha sabido combinar en su obra las grandes preguntas de la ética tradicional con los problemas más recientes de la sociedad industrializada y tecnológica actual.
Decía un maestro a sus discípulos:
_ Un hombre bueno es aquel que trata a los otros como a él le gustaría ser tratado. Un hombre generoso es aquel que trata a otros mejor de lo que él espera ser tratado. Un hombre sabio es aquel que sabe cómo él y otros deberían ser tratados, de qué modo y hasta qué punto. Todo el mundo debería ir a través de las tres fases tipificadas por estos tres hombres.
Alguien le preguntó:
_ ¿Qué es mejor: ser bueno, generoso o sabio?
_ Si eres sabio, no tienes que estar obsesionado con ser bueno o generoso. Estas obligado a hacer lo que es necesario.
Los vecinos de un barrio se han quejado repetidas veces a las autoridades de que con mucha frecuencia hay altercados y disturbios en las calles, debido al tráfico de drogas y a la existencia de proxenetas. Cansados de que no atiendan sus demandas, deciden hacer una patrulla ciudadana que garantice su seguridad, especialmente por las noches.
Una cadena de televisión, enterada de que una noche esa patrulla iba a hacer una "redada" en el barrio, manda a cuatro periodistas para que cubran la informción. Durante el transcurso de la "redada", los vecinos agreden a algunos "camellos" y proxenetas, sin que ningún periodista haga nada por impedirlo, ya que se limitan a cubrir la información.
Un juez, enterado de los hechos, denunció a los periodistas por no haber cumplido con el inexcusable deber, recogido en la Constitución, de socorrer a las víctimas. Los reporteros alegaban que se limitaban a cumplir con su trabajo.
El maestro y sus discípulos
_ Un hombre bueno es aquel que trata a los otros como a él le gustaría ser tratado. Un hombre generoso es aquel que trata a otros mejor de lo que él espera ser tratado. Un hombre sabio es aquel que sabe cómo él y otros deberían ser tratados, de qué modo y hasta qué punto. Todo el mundo debería ir a través de las tres fases tipificadas por estos tres hombres.
Alguien le preguntó:
_ ¿Qué es mejor: ser bueno, generoso o sabio?
_ Si eres sabio, no tienes que estar obsesionado con ser bueno o generoso. Estas obligado a hacer lo que es necesario.
Cuento sufí anónimo.
Los medios de comunicación
Una cadena de televisión, enterada de que una noche esa patrulla iba a hacer una "redada" en el barrio, manda a cuatro periodistas para que cubran la informción. Durante el transcurso de la "redada", los vecinos agreden a algunos "camellos" y proxenetas, sin que ningún periodista haga nada por impedirlo, ya que se limitan a cubrir la información.
Un juez, enterado de los hechos, denunció a los periodistas por no haber cumplido con el inexcusable deber, recogido en la Constitución, de socorrer a las víctimas. Los reporteros alegaban que se limitaban a cumplir con su trabajo.
Anécdota, noticia
en Ideas, Boletín 11, 2005, pág. 42.
La muñeca global.
Una de las características más notables de la mundialización económica está relacionada con la deslocalización de la producción de cualquier producto que consumimos.
Los objetos que compramos cotidianamente se fabrican y proceden de lugares muy diversos del mundo. Las diferentes fases del proceso de producción hasta el ensamblaje del producto final se realizan en sitios muy distintos.
El breve texto que os presentamos a continuación nos cuenta la complejidad del proceso de producción de una muñeca en la actualidad y quién se lleva la mayor parte de los beneficios.
El precio de una muñeca ronda los 20 euros en el mercado:
"Informe del Observatorio de Corporaciones Transnacionales","El 80% del precio final de la muñeca es dedicado a transporte, marketing y beneficios para el minorista y el comerciante, el 10% corresponde a administración y transporte en Hong-Kong, el 6,5% a materiales de construcción de Japón y Taiwan, y solamente el 3.5% queda en China para pagar mano de obra, electricidad, etc."
en Ideas, Boletín 11, 2005, pág. 42.


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