domingo, 23 de marzo de 2014

La Justicia como base de la Ética y el Derecho

En el seno de una sociedad parece posible desarrollar nuestras capacidades. Ahora bien, solo una sociedad justa puede garantizar la máxima felicidad para el mayor número de personas. El concepto de justicia ha resultado ser uno de los más complejos y esta complejidad se debe a los varios usos que tiene.

La justicia como conjunto de órganos judiciales. En este caso, justicia se refiere a todos los órganos, instituciones, profesionales y pautas de actuación encargados de hacer efectivo el ordenamiento legal de un Estado. Así, usamos este término cuando, por ejemplo, amenazamos a alguien con “ya te las verás con la justicia” o cuando nos lamentamos de que  “es injusto”. En estos dos casos, la justicia se usa como término general que agrupa a tribunales, jueces magistrados, leyes, procedimientos, es decir, todos aquellos elementos encargados de aplicar y hacer respetar el derecho y el orden establecido por él.

De la justicia como cualidad atribuible a personas, acciones y normas decimos cosas como “este profesor es justo” o “la pena de muerte es injusta porque viola el derecho a la vida. En este sentido, la justicia no se refiere al conjunto de órganos jurídicos de un Estado, sino a un requisito que deben cumplir el profesor, la empresa o una determinada ley. Sin embargo, aquí esta cualidad es interpretada o entendida de distinta manera, pues los tres ejemplos reflejan tres modos diferentes de concebir la justicia.

Se considera que algo, una persona, una acción o una norma, es justo cuando responde a una actitud imparcial e igualitaria, tanto en el trato de las personas como en el reparto de bienes. Por ejemplo: el profesor es justo si es imparcial (no privilegia a algunos alumnos) y si es equitativo (trata a todos los alumnos por igual).

Se considera que algo, ya sea una persona o una acción, es justo cuando resulta acorde con las leyes o el derecho de una comunidad. En este caso, hablar de justicia es hablar de legalidad, es decir, de sometimiento al derecho positivo. Por ejemplo: una empresa como cualquier otra institución, acción o persona es justa si respeta las leyes y no lo es si las incumple.

Se considera que algo es justo cuando resulta acorde con los principios o valores éticos. En este caso, hablamos de justicia en un sentido moral, como respeto a los valores morales, sobre todo a los derechos humanos, en la justicia como principio ético. Por ejemplo: la reclusión penal o cualquier otra norma o acción es justa si respeta los valores morales, y no lo es cuando no lo hace.
A la justicia generalmente se la representa con tres atributos: ciega, es decir, imparcial; por tanto una balanza en una mano, lo que simboliza un juicio equilibrado; y con una espada en la otra, lo que representa su fuerza y la libertad del hombre para elegir.

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