En el seno de una sociedad parece
posible desarrollar nuestras capacidades. Ahora bien, solo una sociedad justa
puede garantizar la máxima felicidad para el mayor número de personas. El
concepto de justicia ha resultado ser uno de los más complejos y esta
complejidad se debe a los varios usos que tiene.
La justicia como conjunto de
órganos judiciales. En este caso, justicia se refiere a todos los órganos,
instituciones, profesionales y pautas de actuación encargados de hacer efectivo
el ordenamiento legal de un Estado. Así, usamos este término cuando, por
ejemplo, amenazamos a alguien con “ya te las verás con la justicia” o cuando
nos lamentamos de que “es injusto”. En
estos dos casos, la justicia se usa como término general que agrupa a
tribunales, jueces magistrados, leyes, procedimientos, es decir, todos aquellos
elementos encargados de aplicar y hacer respetar el derecho y el orden
establecido por él.
De la justicia como cualidad
atribuible a personas, acciones y normas decimos cosas como “este profesor es
justo” o “la pena de muerte es injusta porque viola el derecho a la vida. En
este sentido, la justicia no se refiere al conjunto de órganos jurídicos de un
Estado, sino a un requisito que deben cumplir el profesor, la empresa o una
determinada ley. Sin embargo, aquí esta cualidad es interpretada o entendida de
distinta manera, pues los tres ejemplos reflejan tres modos diferentes de
concebir la justicia.
Se considera que algo, una
persona, una acción o una norma, es justo cuando responde a una actitud
imparcial e igualitaria, tanto en el trato de las personas como en el reparto
de bienes. Por ejemplo: el profesor es justo si es imparcial (no privilegia a
algunos alumnos) y si es equitativo (trata a todos los alumnos por igual).
Se considera que algo, ya sea una
persona o una acción, es justo cuando resulta acorde con las leyes o el derecho
de una comunidad. En este caso, hablar de justicia es hablar de legalidad, es
decir, de sometimiento al derecho positivo. Por ejemplo: una empresa como
cualquier otra institución, acción o persona es justa si respeta las leyes y no
lo es si las incumple.
A la justicia generalmente se la representa con tres atributos: ciega, es decir, imparcial; por tanto una balanza en una mano, lo que simboliza un juicio equilibrado; y con una espada en la otra, lo que representa su fuerza y la libertad del hombre para elegir.

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